La importancia de mantener las dotaciones y equipos biomédicos al día

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La práctica médica en Colombia es una de las actividades más reguladas y controladas, por la implicación que ello tiene para la población en general. En ese sentido, uno de los aspectos más relevantes para las Secretarías de Salud en el ejercicio de sus funciones de vigilancia y control, tiene que ver con el estado de la dotación y los equipos biomédicos. No se trata únicamente de cumplir un requisito documental: el adecuado mantenimiento de los equipos impacta directamente la seguridad del paciente, la continuidad de los servicios y la calidad de la atención.

El Decreto 1011 de 2006, que establece el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad de la Atención en Salud (SOGCS),   la Resolución 3100 de 2019, Sistema Único de Habilitación (SUH) y los lineamientos del INVIMA,  establecen obligaciones claras para las IPS y prestadores de servicios de salud frente al manejo, mantenimiento y control de los equipos biomédicos.

¿Por qué los equipos biomédicos son tan auditados?

Durante las visitas de inspección,  vigilancia y control, las Secretarías de Salud verifican que los equipos utilizados en la atención de pacientes funcionen correctamente, cuenten con mantenimiento preventivo y correctivo documentado y tengan trazabilidad técnica.

Esto ocurre porque un equipo biomédico en mal estado puede generar:

  • Errores en diagnósticos
  • Eventos adversos
  • Riesgos para el paciente y/o para la persona que lo opera
  • Interrupciones en la prestación del servicio
  • Incumplimientos en los estándares de habilitación

En Colombia, el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad en Salud (SOGCS) establece que la seguridad del paciente es uno de los pilares fundamentales de la atención en salud.

La Resolución 3100  de 2019 y la gestión de la dotación

La Resolución 3100 de 2019 exige que los prestadores de salud cuenten con dotación suficiente, funcional y segura para cada servicio habilitado. Además, obliga a tener programas documentados de mantenimiento preventivo, correctivo y calibración cuando aplique.

Esto incluye:

  • Hojas de vida de cada equipo
  • Cronogramas de mantenimiento
  • Registros de intervenciones técnicas
  • Certificados de calibración
  • Identificación y trazabilidad de los dispositivos

Recurso Humano Calificado

El Decreto 4725 de 2005 establece que los equipos de mayor riesgo requieren de personal competente y autorizado para su instalación, mantenimiento y actualización.

La Resolución 3100 de 2019 exige que la hoja de vida del equipo documente mantenimientos realizados por personal biomédico competente, especialmente para equipos de riesgo alto

Por su parte, el INVIMA establece que tratándose de equipos de riesgo IIb y III, el mantenimiento debe ser realizado por técnicos inscritos ante el INVIMA con idoneidad demostrada. Esto se deriva de la clasificación de riesgo y de la obligación del fabricante/importador de garantizar que el mantenimiento sea realizado por personal autorizado.

No es solo cumplimiento: es protección institucional

Muchas instituciones ven el mantenimiento biomédico únicamente como una obligación regulatoria. Sin embargo, mantener la tecnología biomédica al día también protege financieramente y operativamente a la organización.

Un equipo fuera de servicio puede generar cancelaciones de procedimientos, pérdida de productividad, quejas de usuarios e incluso sanciones administrativas.

Además, en auditorías de habilitación es común que las autoridades soliciten evidencias inmediatas sobre:

  • Programa de mantenimiento preventivo
  • Fechas de mantenimiento
  • Responsables técnicos
  • Calibraciones vigentes
  • Estado funcional de los equipos
  • Registros históricos

La ausencia de estos soportes puede convertirse en un hallazgo importante, que derive en sanciones.

La cultura preventiva en salud es cada vez más importante

El mantenimiento hospitalario ya no se entiende únicamente como reparar equipos cuando fallan. Hoy el enfoque está orientado a la gestión preventiva del riesgo, la continuidad operativa y la seguridad clínica.

De hecho, el Decreto 229 de 2025 reforzó el concepto de mantenimiento hospitalario como una actividad técnico-administrativa esencial para garantizar operatividad, seguridad y confiabilidad en infraestructura y dotación hospitalaria definiendo, entre otras cosas, los presupuestos anuales mínimos que debe ser asignados a tales actividades.

Por esta razón, las instituciones de salud que trabajan de forma preventiva suelen tener mejores resultados en auditorías, menos fallas operativas y mayor confiabilidad en sus procesos asistenciales.

Mantener las dotaciones y equipos biomédicos al día no es solamente un requisito exigido por la Secretaría de Salud o el INVIMA. Es una responsabilidad crítica que protege al paciente, fortalece la calidad del servicio y reduce riesgos legales y operativos para las instituciones de salud.

En el contexto colombiano actual, donde las auditorías son cada vez más rigurosas, contar con programas sólidos de mantenimiento biomédico, documentación organizada y trazabilidad técnica se ha convertido en una necesidad estratégica para cualquier IPS o prestador de servicios de salud.

¿Buscas asesoría para estar al día en estos aspectos? Contáctanos, en HBS-S podemos ayudarte.

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